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Romeo, oh, Romeo! (Español)

Apenas podíamos creer las noticias cuando nuestra amiga Teresa Camacho Badani, jefa del departamento de herpetología del Museo de Historia Natural Alcide d’Orbigny, no s contactó: su equipo de expedición había encontrado a una rana de agua Sehuencas macho en una expedición a un bosque nublado de Bolivia— una especie que ningún biólogo había visto en la naturaleza en más de 10 años, a pesar de las expediciones anteriores para encontrarla. Sabíamos que, si había un macho, podría haber hembras cerca, lo que significa que Romeo, la rana más solitaria del mundo the world’s loneliest frog, podría tener una oportunidad de encontrar el amor. Y por supuesto —en los próximos días el equipo encontró cuatro ranas adicionales, incluidas dos hembras— una joven hembra y una Julieta para Romeo.

Desde entonces, nos hemos puesto en contacto con Camacho Badani sobre cómo fue ese momento para ella (encontró las cinco ranas con sus habilidades de detección de ranas y su experiencia previa using her mad frog-detecting skills and previous experience), y sobre lo que vendrá después para Romeo y su especie.

P. ¿Cuántas personas había en la expedición? ¿Quien estuvo ahí?
R. Esta expedición incluyó a cuatro personas: Sophia Barrón Lavayen (que está a cargo de la cría de conservación en el Centro K’ayra del museo), nuestro veterinario Ricardo Zurita Urgarte, Stephane Knoll que es otro investigador y yo.

Romeo, la rana más solitaria del mundo, encuentra su media naranja from GlobalWildlife on Vimeo.

P. ¿Cómo fue el momento cuando encontraste una rana acuática de Sehuencas? la primera que ha encontrado un biólogo en más de 10 años.
R. En ese momento estábamos agotados después de haber buscar todo el día sin resultados. Buscamos las ranas en arroyos que tenían las condiciones perfectas, incluso en un arroyo donde había encontrado ranas acuáticas Sehuencas hace 10 años. Pero no vimos ninguna especie de ranas acuáticas u otras. Todo el equipo estaba mojado y cansado, pero decidimos buscar en un arroyo más antes de regresar al campamento. No teníamos muchas esperanzas porque no teníamos mucho espacio para explorar: había una cascada al final del arroyo que comenzábamos a muestrear y que nos impediría avanzar.

Photo credit: Stephan Knoll

Pero nos arriesgamos de todos modos y después de 15 minutos de búsqueda, a unos cuatro metros de distancia de la cascada, vi a una rana saltar a un estanque formado por la cascada. Pensé que era un sapo quechua (Rhinella quechua), también llamado sapo de Incachaca, que es una especie amenazada. Le dije al equipo que se mantuviera alerta porque planeaba atrapar a la rana para confirmar que no era una Rana acuática Sehuencas y luego dejarla ir. Me metí en el estanque y mientras el agua me salpicaba, metí mis manos en el fondo del estanque, donde conseguí atrapar a la rana. Cuando lo saqué, vi un vientre naranja y de repente me di cuenta de que lo que tenía en mis manos era la rana acuática Sehuencas tan esperada. Mi primera reacción fue gritar “¡Encontré uno!” Y el equipo vino corriendo para ayudarme y poner a la rana a salvo.

Photo credit: Stephan Knoll

¡Fue un sentimiento increíble! La sonrisa que tengo en las imágenes expresa la felicidad y la gran emoción que sentimos en ese momento. Ese primero era un macho, lo que nos aseguró que era solo cuestión de tiempo antes de encontrar a Julieta.

P. ¿Cómo era el hábitat donde encontraste las ranas?
R. Es un bosque nublado bien conservado donde el clima muy lluvioso, con mucha neblina y húmedo debido a los arroyos, los cuales tienen menos de un metro de ancho con corrientes que forman cascadas y pozas que no muy profundas. Otros biólogos habían buscado por esta zona a esta especie, incluso este año, sin éxito. Seleccionamos este lugar después de meses de hacer un análisis de los registros históricos de dónde se había encontrado la especie originalmente —la mayoría de los cuales ya han sido destruidos. La evidencia de campo sugiere que la rana es muy, muy rara y es probable que queden pocas en la naturaleza. Además, estaba claro que las amenazas a las ranas estaban muy cercanas— los arroyos a nuestro alrededor estaban vacíos— decidimos rescatar a estos cinco individuos para el programa de cría en cautiverio para su conservación.

Photo credit: Robin Moore, Global Wildlife Conservation

P. ¿Qué pasará ahora con estas cinco ranas?
R. En este momento están en cuarentena en el Centro K’ayra en el museo, donde comienzan a aclimatarse a su nuevo hogar. Nos aseguraremos de que tengan la misma calidad de agua y temperatura que en el campo. Después de que estén acostumbrados a su nuevo hábitat y estén comiendo bien, les daremos un tratamiento preventivo para la enfermedad infecciosa mortal, la quitridiomicosis. ¡No queremos que Romeo se enferme en su primera cita! Cuando finalice el tratamiento, finalmente podemos darle a Romeo lo que esperamos sea un encuentro romántico con su Julieta.

P. ¿Sigues planeando salir en otras expediciones según lo planeado o volverás a este lugar otra vez?
R. Lo haremos, pero ahora nuestro objetivo es un poco diferente. La forma en que avancemos dependerá de si encontramos más ranas durante estos viajes—si solo encontramos algunos individuos en s otro sitio o dos, o si encontramos muchas más ranas (lo que creemos que es poco probable en función de los pocos que pudimos encontrar en este viaje y la condición degradada de gran parte del hábitat).

Lo ideal sería encontrar una o dos poblaciones sanas para poder enfocarnos en el monitoreo de la quitridio y en las medidas de conservación en el hábitat natural. Pero si solo encontramos uno o dos sitios con un pequeño número de poblaciones, querríamos rescatar a algunos individuos llevándolos al centro K´ayra como parte del programa de cría en cautiverio para su conservación.

Photo credit: Courtesy of Museo de Historia Natural Alcide d’Orbigny

Si hay otros sitios que aún albergan ranas acuáticas Sehuencas, queremos saber qué hábitat prefieren y qué amenazas enfrenta cada población. Al comprender sus preferencias de hábitat, podemos cuidar mejor a los individuos en nuestro programa de conservación de la especie y desarrollar estrategias para garantizar la protección de su hábitat.

P. Todavía no has pasado mucho tiempo con ella, pero hasta ahora, ¿qué puedes decirnos sobre Juliet?
R. ¡A ella le gustan los gusanos tanto como a Romeo le gustan! Ella es muy fuerte, y nada muy rápido. Ella se ve muy bien y es saludable. Los opuestos se atraen, mientras que Romeo es muy tímido, ¡Julieta no lo es en absoluto! Así que creemos que será un excelente partido para Romeo.

P. ¿Estás aliviada de haber encontrado cinco en total, entre machos y hembras? Si es así, ¿por qué?
R. Absolutamente, sí. Estaba sintiendo mucha presión por todas las expectativas de encontrar a Julieta. Justo antes de ir al campo vi el tweet de Romeo Romeo’s tweet expresando todas sus esperanzas. No podía dejar de pensar en encontrarle una pareja. Pero ahora, si los dos no hacen click, tenemos algunos pares adicionales que pueden reproducirse y ayudar a salvar a sus especies de la extinción.

Photo credit: Romeo (photo by Robin Moore, Global Wildlife Conservation)

P: ¿Ya se lo has dicho a Romeo?
R. Todavía no tiene ni idea. Le sorprenderemos justo antes de que salga el anuncio.

P. ¿Qué más quieres que los fanáticos de Romeo (¡y tus admiradores!) sepan sobre esta expedición?
R. Tenemos un equipo excelente. El éxito de mantener a las ranas en el centro de reproducción dependerá de mis colegas Sophia y Ricardo y de todas las personas que trabajan arduamente en el Museo de Historia Natural Alcide d’Orbigny y en el Centro K’ayra.

Una gran parte de nuestro trabajo para avanzar involucrará a las comunidades cercanas al hábitat de las ranas acuáticas de Sehuencas, especialmente cuando lleguemos a un punto en el que podamos volver a poner las ranas en la naturaleza. Estamos muy contentos de poder hacer esto.

About the Author

Lindsay Renick Mayer

Lindsay Renick Mayer

Lindsay is the associate director of communications for Global Wildlife Conservation and has a particular interest in leveraging communications to inspire conservation action. Lindsay is passionate about species-based conservation and finding compelling ways to tell stories that demonstrate the value of all of the planet’s critters, big and microscopic.

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