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Así es como se juega a ser casamentera de una rana

No hay nada en los antecedentes de Teresa Camacho Badani en biología que sugiera que su carrera la llevaría hoy a ser una combinación de Cupido, dating coach y terapeuta de pareja. Sin embargo, a medida que esta especialista en anfibios se prepara para liderar ocho expediciones a inhóspitos lugares de Bolivia a partir del próximo mes, ella se dispone a desempeñar todos estos papeles para una rana soltera llamada Romeo.

Pero primero su equipo necesita encontrar una Julieta (o dos). Romeo es una rana acuática yuracaré (Sehuencas wáter frog en inglés), una rana totalmente acuática que alguna vez fue abundante en pequeños arroyos y ríos en bosques nublados de Bolivia. Cuando los biólogos llevaron a Romeo al cautiverio hace 10 años, sabían que su especie podría estar en problemas, pero no se imaginaban que no encontrarían a ningún otro individuo después de eso. El pobre Romeo ha estado solo en un acuario el Centro K´ayra del Museo de Historia Natural Alcide d’Orbigny.

Romeo. (Photo by Teresa Camacho Badani, Museo de Historia Natural Alcide d’Orbigny)

Camacho Badani con nuestra ayuda y la ayuda de los fanáticos de Romeo en todo el mundo, que han apoyado generosamente las expediciones, planea cambiar su destino, al encontrarle una compañera y otros individuos de su misma especie. El objetivo es comenzar un centro de conservación y cría que pueda salvar a la rana acuática de Sehuencas de su extinción.

Saltando a ello

¿Cómo se encuentra una rana que nunca sale del agua y es tan rara que nadie la ha visto en más de 10 años? Sin detenerse nunca lo suficiente como para secarse, dice Camacho Badani.

“Caminaremos dentro de los arroyos donde las ranas acuáticas de Sehuencas eran comunes, levantaremos rocas y las buscaremos en el fondo del río”, dice Camacho Badani, quien es Jefe de Herpetología del Museo de Historia Natural Alcide d ‘Orbigny en Cochabamba. “Solíamos encontrar seis o siete a la vez. Son difíciles de detectar si nunca antes has visto una en la naturaleza, pero espero encontrar tantos individuos como lo hacíamos durante nuestros viajes de campo hace más de 10 años atrás”.

El equipo—que consistirá en Camacho Badani, otro biólogo, un veterinario y un guía local— apuntará a los sitios con registros históricos de la especie, comenzando con La Siberia, el último lugar donde se registró la especie, Camacho Badani dice estar muy emocionada de ir a este lugar. Cada expedición durará unos seis días, traerán consigo equipo para acampar, linternas, GPS, cámara, y por supuesto botas de goma e impermeables.

También traerán consigo material para recolectar y transportar las ranas al museo cuando las encuentren. Los animales se mantendrán en contenedores húmedos dentro de un refrigerador y se pondrán en cuarentena antes de que Romeo tenga la oportunidad de saludarlos. Luego serán trasladados, con Romeo, sus citas y sus amigos, a un nuevo container que será convertido en centro de rescate exclusivo para esta especie.

“Haber visto esta especie en la naturaleza, y ver a Romeo resistir durante todos estos años, me llena de esperanza y felicidad para dirigir estas expediciones”, dice Camacho Badani. “Romeo representa una especie carismática y única, que es un símbolo de conservación. Esta especie representa lo que ha sucedido con los anfibios a lo largo de los años como resultado de la pérdida de hábitat, especies invasoras y enfermedades entre otras amenazas”.

Teresa in the lab. (Photo courtesy of Teresa Camacho Badani)

De hecho, la rana acuática de Sehuencas o rana acuática yuracaré, no es la única rana acuática que ha desaparecido y que el equipo intentará encontrar. Otras dos especies, como la rana acuática de la Siberia (Telmatobius sibiricus) y Telmatobius edaphonastes, han desaparecido por más tiempo. Camacho Badani dice que nunca ha visto ninguna de estas dos especies en la naturaleza, solo en colecciones, y está ansiosa por ver lo que el equipo podría encontrar.

El dulce encuentro de Camacho Badani con los anfibios

Es el propio amor de Camacho Badani por los anfibios lo que está estimulando su esperanza por Romeo y por otras especies bolivianas que se encuentran amenazadas. Camacho Badani dice que desde pequeña siempre le han gustado los anfibios y ha pasado mucho tiempo buscando especies amenazadas de ranas y sapos. La primera vez que encontró una rana acuática en el campo fue de hecho una rana acuática Sehuencas.

Para su tesis de licenciatura, Camacho Badani documentó el estado de la población de dos especies de anfibios amenazados que solo se encuentran solo en Bolivia, el sapo quechua (Rhinella quechua), que vive en bosques y en los mismos arroyos que la rana acuática de Sehuencas y el pequeño sapo silbador (Microkayla iatamasi). Fue pasante en el Zoo Amaru en la ciudad de Cuenca, Ecuador. La pasantía fue financiada a través de Disney Wildlife Conservation Fund y el Programa de Conservación de Anfibios del Zoológico de Filadelfia. Durante ese trabajo, se centró en un programa de conservación para sapos arlequines en peligro crítico de extinción, ranas marsupiales y ranas venenosas. También ayudó a recopilar datos sobre la historia natural de estas y otras especies, además de monitorear las últimas poblaciones remanentes del jambato verde de Mazán (Atelopus exiguus).

Teresa with a poison dart frog. (Photo courtesy of Teresa Camacho Badani)

Estudió filogenética y conservación de anfibios para su maestría en la Pontificia Universidad Católica del Ecuador. Y hoy, además de dirigir el departamento de herpetología del museo, Camacho Badani dirige el Centro K’ayra de Investigación y Conservación de Anfibios Amenazados de Bolivia, donde vive Romeo y otras ranas en peligro de extinción.

“Los anfibios son animales muy carismáticos y sabemos muy poco acerca de ellos, especialmente en Bolivia”, dice Camacho Badani. “Varían mucho en color y formas, y su comportamiento puede ser muy diferente de una especie a otra. Realmente son animales caprichosos que capturan nuestra imaginación. Romeo ciertamente lo ha hecho, y ahora esperamos darle a él, y a su especie, un feliz para siempre”.

Click aquí para ver las actualizaciones de las expediciones.

About the Author

Lindsay Renick Mayer

Lindsay Renick Mayer

Lindsay is the associate director of communications for Global Wildlife Conservation and has a particular interest in leveraging communications to inspire conservation action. Lindsay is passionate about species-based conservation and finding compelling ways to tell stories that demonstrate the value of all of the planet’s critters, big and microscopic.

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